Cuando todo está mal antes de empezar, el resultado casi asegurado que puedes esperar es el más absoluto desastre: Ya lo decía la primera ley de Murphy: «Si algo puede salir mal, saldrá mal.».
A la hora de tomar decisiones hemos de tener en cuenta cómo funciona el mundo, cómo “son las cosas”. Y no digo esto como una manera de renunciar a luchar por cambiar lo que creemos que es susceptible de mejorar, pero sí como una pequeña advertencia ya que cuando se provocan cambios sin tener en cuenta las consecuencias, los errores pueden ser enormes.

Y a nuestra sociedad la han cambiado mucho, y para bien o para mal se ha dejado someter a ese cambio. Como ejemplo de esos cambios acaecidos encontramos la anulación del ego y la ambición personal que se sale de lo establecido, de lo marcado como válido por el sistema.
Socialmente puedes tener ego y ambición si sigue el camino trazado. Pero si lo que quieres es tener iniciativa y criterio propio te encuentras con que las directrices desde el propio sistema no facilitan (e incluso no permiten) destacar al que se esfuerza. La consecuencia es que dicho esfuerzo pierde valor e incluso puede llegar a desaparecer. Y ya sabemos que para ser un experto, necesitas 10.000 horas de práctica.

Hace unos días hablaba con un colega, algo más joven que yo y me comentaba su sensación de falta de oportunidades para los emprendedores que hay en nuestro país, para esas personas que quieren funcionar con iniciativa y criterios propios. Creo que los que hemos vivido una situación similar en el pasado, que hemos asumido el reto de emprender casi en solitario, que hemos vivido épocas en que nos sentíamos solos y poco respaldados, sabemos que es el momento del esfuerzo y el sacrificio. Es estupendo que puedas encontrar ayudas y apoyo, pero has de tener claro que en realidad nadie te debe nada.

El problema que me encontraba en esa conversación es que le costaba entender que fuese así, que tuvieras que capear esa tormenta en solitario, que no fuera a recibir “ayudas especiales”. Mal asunto si no me comprende, pensaba yo. Pero como no me doy por vencido fácilmente seguí en la conversación.
La cosa cambió de rumbo cuando lo planteé  desde otro punto de vista (cuando no te están entendiendo, has de pensar que posiblemente no te estás explicando de la manera adecuada) : ¡Ahora podrás trabajar para destacar, podrás luchar por acceder al estatus que deseas, esforzarte por conseguir tus objetivos de forma decente!. Pues para lo que no queda ya sitio, en este mundo, es para la mediocridad triunfante. Y ese fue el click que hacía falta.
Gracias al cielo entendió perfectamente que la clave de esta idea no es otra que luchar y que para eso necesitas tener un objetivo claro y afrontar los riesgos y sacrificios necesarios para conseguirlo.
Pelear por aquello que nos inspira nuestro ego, también aquello que toca nuestro Yo más esencial y que lleva aparejada una sana ambición, un estatus que deseamos para nosotros y los nuestros.

Y la sociedad haría bien apreciando de mejor manera a aquellos que lo consiguen, y todavía más a los que lo intentan. Pues no hay éxito sin intentos y perder el miedo al fracaso y a la condena social ayuda a promover que haya más personas que lo intenten. Como sociedad nos quedan muchos retos por delante si queremos que de verdad se produzca un cambio. Y no escribo esto para desanimar a nadie, al contrario!!! Por favor, no nos perdamos los placeres de soñar y alcanzar nuestros sueños. No dejemos tampoco de disfrutar de las aportaciones de aquellos que lo han conseguido y aprender de ellos.
Y si lo has conseguido, si has logrado tu sueño, se solidario y devuelve aquello que seguro formó parte de tu camino. Una buena manera es hacerlo como mentor, practicar el mentoring. Recuerda el apoyo desinteresado de aquellos que voluntaria o involuntariamente fueron ejemplos para ti. Apoya tú también a los que empiezan ya que además de ayudar a otros a perseguir su sueño, realizarás una aportación importante para que los conceptos de ego y ambición sigan teniendo un significado digno, no se vean como algo propio de personas egoístas, sino de personas que luchan por vivir según sus propios criterios, aunque a veces eso signifique alejarse un poco del camino trazado para conseguirlo. Recuerda, que como dice Jodoroswki, que lo que das te lo das, lo que te quedas te lo quitas.

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