Los tiempos han cambiado y las marcas tienen que adaptarse a las nuevas actitudes de los mercados a los que van dirigidos.

La tendencia de los clientes es, como siempre, ser más exigentes. Y ahora ya no sirve únicamente con convertirse en una marca alineada con sus valores, con distinguirse, con ser una marca que tiene prioridad en su mente. Además es imprescindible estar ahí cuando el cliente lo requiere.  La fidelidad puede llegar a resentirse si una marca no es efectiva en algunos aspectos fundamentales.

1. Visibilidad: Ya no es tan efectivo como antaño el anunciar la marca para conseguir interacciones directamente, pero una marca debe ser visible, debe ser “fácil de encontrar” por los diversos canales a través de los cuales el cliente puede tratar de buscar, se desenvuelve o de los que hace uso cotidiano.

2. Disponibilidad: El mercado cada vez entiende menos que el momento y el lugar supongan un problema para poder interaccionar con una marca. Y por tanto es preciso poner a disposición del cliente la oferta de valor a su disposición a través de todos los canales.
Aunque esto no es algo nuevo, los mecanismos han cambiado y mucho. Donde anteriormente era necesaria una buena distribución y presencia física hoy se está imponiendo la capacidad de encontrar soluciones logísticas que permitan mayor agilidad. Incluso cuando hablamos de la distribución de información. Un termino que denomino “Infologística”.

3. Integridad: Los canales y mecanismos de contacto no tienen que suponer una diferencia notable a la hora de interaccionar con el cliente. Todos tienen que seguir aportando los valores, transmitiendo la historia y presentando las propuestas que definen a la marca de forma homogénea.

4. Entorno: Porque es importante estar atento a todos los cambios que se pueden producir en la forma en la que  se comporta el mercado.

Desde luego hoy es imposible construir una marca efectiva si no es fácil de encontrar cuando se la solicita, si no nos ofrece lo mismo a través de todos los canales y si no está atenta a los cambios que se producen en el mercado, para adaptarse si es necesario.

El aumento de la conectividad, de la capacidad de interacción provocada por la evolución de las tecnologías, que cada vez permiten “hacer más cosas” y en muchas ocasiones de forma distinta, implica que tengamos que estar muy atentos a cómo pueden solicitar nuestras propuestas los clientes. La fugacidad se está imponiendo y “estar disponible con la misma intensidad y sin condiciones” se convierte en un argumento muy importante para conseguir la fidelidad.

 

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