Una de las formas de enfocar las  marcas en el “entorno digital” se basa en dos de las tendencias actuales más acentuadas, potenciadas además por el mecanismo de funcionamiento de las redes sociales son:

  • La fugacidad de las interacciones y su trascendencia.
  • El cambio de rol continuo.

La inmediatez de la información tanto para generarse como para quedar obsoleta provoca una percepción del concepto “ahora” que empezamos a asumir como algo cotidiano incluso cuando no estamos en un “entorno digital”. Y a eso tenemos que añadir el que según la situación, el momento del día o incluso la herramienta que estemos utilizando cambia nuestro rol, cambian nuestras necesidades y el “formato” en que queremos satisfacerlas.

Esto hace que las marcas en internet tengan que ser capaces de atender a su público objetivo en la situación en la que este las precisa. Se impone una necesidad imperiosa de alcanzar una importante ubicuidad.

La marca debe estar “presente”, disponible donde el cliente va a buscarla para interaccionar. En otro caso todos los esfuerzos para conseguir que sea considerada como la mejor opción en una situación concreta no valen para nada.

Y esto se debe a que en el “entorno digital” las marcas ya no deben dirigir su oferta al cliente sino enfocarla en situaciones concretas, pues los clientes que conforman una gran diversidad, si los analizásemos con los métodos tradicionales, pero normalmente convergen en determinadas situaciones.

Ya no resulta tan interesante segmentar clientes como segmentar situaciones.

 

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