Es un tema complicado pero creo que existe una fórmula sencilla que puede funcionar cuando estas pensando en comenzar un proyecto o avanzar en el actual. La he usado durante años y está basada en el sentido común y el compromiso.

IncertidumbreLo primero es no confundir riesgo con incertidumbre.

En una de esas ocasiones en las que un amigo te aporta una frase de su padre, que en este caso era un gran jurista y político de Aragón me dijo “métete donde quieras pero ten siempre la puerta de salida a la vista”.

Y es un gran resumen de cómo se puede gestionar la incertidumbre de forma un poco más cómoda, por así decirlo.

Si se toma una decisión importante es porque se tienen unas expectativas presentes o futuras. Y estas decisiones suponen adquirir ciertos compromisos o arriesgar algo.

Como la incertidumbre NO la vamos a eliminar, ni con todos los informes y garantías del mundo, porque es una cuestión mental, es importante saber cómo puedes rectificar o retroceder y qué coste tendría hacerlo. Coste personal, familiar o económico.

Si consideras este coste como asumible, lo que no quiere decir que vaya ser agradable tener que hacerlo, entonces gestionar las dudas que vas a tener todos los días será más sencillo.

No arriesgar más de lo que se puede o se está dispuesto a asumir es un gran alivio a la hora de enfrentarse a la incertidumbre que aparece cuando tienes que innovar, lanzarte a un proyecto nuevo, cambiar tu modelo de negocio, innovar o simplemente tomar decisiones importantes.

Por eso los gestores, emprendedores y los innovadores natos no fracasan, simplemente se equivocan, toman la puerta de salida y vuelven a buscar la siguiente de entrada.

Y en el caso de que no tengas dudas, de que no tengas ninguna incertidumbre es probable que estés cometiendo graves errores en el planteamiento de tu proyecto o en la toma de tus decisiones.

La incertidumbre suele ser provocada por dos aspectos principales.

– No estar completamente seguros de que lo que estamos haciendo todo correctamente. Las dudas.

– Ser conscientes de que algunos aspectos que pueden afectar al resultado final no dependen de nosotros exclusivamente. La dependencia o falta del control.

Así pues la incertidumbre es la suma de nuestras dudas y nuestra falta de control.

incertidumbre = dudas + falta de control

Para afrontar la incertidumbre tenemos que mejorar nuestra confianza y capacidades y tratar de mejorar nuestras posibilidades en los que dependemos de otros.

La gestión indirecta trata precisamente de mejorar las posibilidades de éxito cuando no podemos asegurar el resultado de forma directa o cierta. Se debe de actuar en todas las áreas posibles sin obtener resultados concretos pero tratando de que las consecuencias que provocamos sean favorables. De esta forma reducimos la incertidumbre provocada por la dependencia, aunque no la eliminemos del todo porque esto es imposible.

 

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One Response to Gestionar la incertidumbre.

  1. […] y pregonarlo tiene que saber mantener el respeto hacia los demás. A su persona, a lo que arriesgan a lo que son y quieren ser. Después haz lo que quieras pero nunca digas que has emprendido y menos […]

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