Para que una ventaja competitiva sea efectiva debemos traducirla para el mercado.

Es preciso que permita una nueva forma de hacer las cosas, una nueva propuesta, y es necesario asumir las consecuencias y las exigencias derivadas del nuevo formato.

Es importante enfocar todas las acciones para maximizar el resultado de esa ventaja, a pesar de que en muchas ocasiones parece que el coste que supone hacerlo es superior al retorno. Pero esto es algo que teóricamente ya tenemos evaluado, que conseguimos una mejora RENTABLE, sino no es una ventaja competitiva.

Y una vez que la empresa está centrada, lo siguiente es conseguir que el mercado entienda lo que le ofrecemos, porque en la mayoría de las ocasiones hemos de transformar esa ventaja en propuestas con mayor impacto en el mercado o más sencillas de percibir. Esto es así en la mayoría de los casos.

Zara extendió una propuesta de moda a precios asequibles e incluso consiguió la percepción de que si no se compraba en el momento luego no estaría disponible. Fíjense que sus rebajas duran lo que dura el producto de la tienda. Pero su ventaja competitiva fué la de conseguir unos mecanismos de producción y logística que permitían una gran rotación.

El Corte Ingles proponía que “si no queda satisfecho le devolvemos su dinero” aunque en realidad el que se hacía cargo de cumplir con esto era el proveedor o fabricante, pero para esto se basaba en su mayor ventaja competitiva que era el volumen de mercado que tenía.

No me suele gustar poner ejemplos tan sonados pero son los que mejor se entienden, por conocerse. No obstante existen multitud de casos que si se evaluasen veríamos como han sido certeros a la hora de poner en valor la ventaja competitiva de la empresa.

Lo que está claro es que nuestra ventaja puede tener un origen basado en mejoras productivas internas, aplicación de nuevas tecnologías o mejoras en el modelo de negocio en general pero en la mayoría de las ocasiones tenemos que conseguir transformarla en algo interesante para el mercado. Y esto es lo verdaderamente importante.

¿Puedes plantearnos algún ejemplo más?

One Response to Ventaja competitiva. Ponerla en valor.

  1. […] – El “core” de nuestro negocio debe permanecer intacto y no debemos “adornarlo” tanto que al final resulte imposible mantener lo que es importante porque está demasiado escondido. Ya que casi siempre está basado en nuestra ventaja competitiva. […]

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