Tal vez la innovación no sea un objetivo sino un resultado.
Tal vez la innovación no sea fruto de una planificación sino de un proceso de reflexión o incluso una casualidad.

La verdad es que tras analizar muchos casos de empresas innovadoras, unas más conocidas que otras, se puede afirmar que casi siempre la innovación es el resultado de una reflexión o casualidad que una vez convertida en éxito se presenta como ejemplo. Entonces parece que todo estaba planificado y que lo que se intentaba era innovar sin más.

Y casi nunca es así, esas empresas que innovaron con tanto éxito no lo hicieron por ser más cool o apuntarse a la moda. En la mayoría de los casos existían unos motivos que son los que provocaron dicha “innovación por casualidad” aunque después pueda dejar de parecerlo.

Los principales motivos que se observan son:

- Aprovechar las tendencias.

- La necesidad/austeridad o la oportunidad/ambición.

Es interesante hablar de grandes corporaciones que tiene la innovación en su ADN y para aprender sobre ello se recomienda leer a Gary Hamel.
Pero me temo que el “universo empresarial” de nuestro país no se caracteriza por sus IBM, 3M, Apple,..
Y no será porque no tengamos ejemplos como INDITEX.  Pero nuestro tejido está conformado por empresas de menor tamaño que no pueden permitirse cambios a nivel de ADN.

Lo que sí sucede es que se enfrentan con más frecuencia a situaciones que las obligan a pensar y su tamaño les permite ser más drásticos. Y aquí también tengo cierta discrepancia pues aunque parece que con un tamaño menor es más sencillo la vulnerabilidad también es mayor y en estos casos se ponen todos los huevos en  la misma cesta por lo que un error puede suponer el KO directo. Un mayor tamaño puede permitir encajar mejor el golpe si se falla.

La cuestión es que en la mayoría de los casos tomar la decisión de hacer las cosas de forma diferente es debido a cambios importantes en el entorno, a la carencia de recursos o a una oportunidad evidente.

¿Y porqué estas situaciones provocan innovación?

Sencillo, porque facilitan el asumir riesgos y el afrontar la incertidumbre que se genera, la carencia no permite otra alternativa o bien el premio es demasiado suculento.

Muchos estarían dispuestos a ser innovadores, pero todos luchan por salvarse o para crecer y da la impresión de que el esfuerzo es más efectivo cuando la situación es límite. Es entonces cuando las cosas se hacen de otra manera con mayor diligencia. Bien porque se dispone de menor libertad para asumir opciones cómodas, para no afrontar soluciones arriesgadas o poco ortodoxas.

Como resultado se obtiene “otra manera de hacer las cosas”, y si se transforma en algo viable o exitoso entonces tenemos un caso de estudio para la innovación,  aunque creo que en todo caso no pasa de ser un ejemplo más que pude inspirarnos.

Lo que si se precisa en todo el proceso es estar atento y observar qué es lo que hemos hecho de otra forma (innovación a priori) para establecerlo como una suerte de ventaja competitiva y seguir apostando para potenciarlo y aprovecharlo. Y esta es otra decisión que tiene que tomarse con seguridad.

Al fin y al cabo si algo funciona para que cambiar.

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