Liderar consiste en tomar decisiones. Y no es fácil porque no podemos tener la certeza absoluta, no podemos eliminar la incertidumbre y tenemos que asumir riesgos.

Son muchos años trabajando, creando empresas y apoyando los proyectos de otras personas. Al final te das cuenta de que en realidad no apoyas los proyectos, apoyas a sus líderes. Y es que sólo ellos pueden decidir y son los dueños de sus decisiones. Ellos tendrán que asumir la consecuencias, buenas o malas.

Contar con mentores, consultores o amigos es un gran apoyo si se entiende que es un apoyo condicionado. No asumen el mismo riesgo y perciben de otra manera la incertidumbre. Lo mejor que se puede hacer es escuchar, escuchar a todo el mundo. La falta de curiosidad o de respeto por las opiniones de los demás son graves, nos hacen perder información, puntos de vista distintos que pueden ayudarnos.

Pero llega un momento en el que el líder tiene que tomar una decisión. Su decisión. Entendiendo que no dispone de toda la información. Que no ha eliminado por completo la incertidumbre, porque es imposible. (1)

Y si ya es difícil tomar decisiones por la incertidumbre, más complicado se vuelve cuando además tenemos que asumir riesgos importantes. Y no se trata de riesgos como “equivocarse” o “no tener razón”. Eso no son riesgos, como mucho afectarán a nuestro ego. Equivocarse o no tener razón provocará que tengamos que asumir el pago de lo que verdaderamente hemos arriesgado.(2)

Pongamos por caso el de una apuesta. Teóricamente mucho más sencillo que dirigir una empresa o ser el cabeza de familia.

Tomamos una decisión y por tanto somos el líder. Simplificando mucho el asunto.
Apostamos a que va a ganar nuestro equipo. Incluso nos permitimos el lujo de decidir de forma más pasional que racional. Pero es nuestra decisión. Y al mismo tiempo decidimos cuánto arriesgamos. Supongamos que es el sueldo de un mes.

Habrá quien entenderá la decisión de apostar por ese equipo y quién no la considerará oportuna. Habrá quien considere el riesgo excesivo y quien lo considere pertinente.

Pero son dos cosas distintas. Y el único que tiene que hacerse cargo de asumir las consecuencias, ganar o pagar, es el líder de la decisión.
Por eso cuesta tanto tomar decisiones, porque es imposible anular la incertidumbre y asumimos riesgos. Y no porque sean complicadas.

Ser consciente de ambos condicionantes nos ayudará en la toma de decisiones. Nos ayudará a liderar. Y es que, como ya dije, liderar no es otra cosa que tomar decisiones y poco más.

 

(1) Y si cree haberlo logrado entonces está tomando una decisión que lo hace muy vulnerable y frágil.

(2) La diferencia es que así como la incertidumbre que afrontamos no podemos medirla, los riesgos que asumimos sí.

Las toma de decisiones forma parte natural del proceso de Gestión relativa.

 

Tagged with:
 

Leave a Reply